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¿Una mascota podría ser alérgica a su dueño?


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Estamos en pleno cambio de clima y con ello llega un invitado definitivamente indeseable: las alergias, señala Liz Langley en National Geographic.

ALERGICOS-DUEÑOS

Ésta es también la temporada perfecta para mirar las cosas desde otro ángulo, por ejemplo, las alergias desde el punto de vista de nuestros animales domésticos. “¿Pueden los gatos ser alérgicos a los perros, o viceversa?”. Y también nos preguntamos: ¿pueden ser alérgicos a nosotros?

“La respuesta a todo esto es: sí”, dice Raelynn Farnsworth, del Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Washington.

“Es raro, pero los perros pueden ser alérgicos a la caspa del gato y a la caspa de las personas, y viceversa. A todo”.

La caspa está formada por pequeñas células que se desprenden del pelo, la piel o las plumas, y aunque la mayoría de las personas escucha acerca de ella en relación con los animales domésticos, los seres humanos también la producen. Otras alergias comunes en las mascotas incluyen la reacción a la saliva de la pulga y al consumo de ciertos alimentos.

Enfermo como un perro

Para los canes, los signos clínicos más comunes son la inflamación de la piel y picazón, afirma Farnsworth. Otros síntomas pueden incluir estornudos y escurrimiento nasal.

Los síntomas de alergia en los gatos pueden manifestarse como dermatitis miliar, que se observa a través de pequeñas costras o pelo faltante, por lo general alrededor de la zona de la cabeza y el cuello, aunque puede ocurrir en otras partes, explica la experta.

Siempre es importante observar la duración de los síntomas en las mascotas —por ejemplo, las molestias presentes durante todo el año pueden indicar una alergia a los alimentos o una reacción a algo más en el entorno que no se relaciona con la temporada.

Por suerte, las mascotas pueden ser sometidas a pruebas para una variedad de alérgenos ambientales —estacionales y no estacionales—, explica Christine Cain, de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pennsylvania.

“De manera rutinaria, aplicamos pruebas a perros en busca de reacciones a la caspa del gato”, precisa Cain. “Esto consiste en colocar una pequeña cantidad del alérgeno debajo de la piel para detectar si existen reacciones, como ocurre en las pruebas de alergia para humanos”, añade Caín.

En general, los veterinarios buscarán alérgenos comunes “como los ácaros del polvo y la caspa humana, o elementos que se encuentran en el medio ambiente, como las plumas, la lana de oveja o los pólenes”, agrega Farnsworth, de la Universidad Estatal de Washington.

Son los mismos de siempre, pero como sucede con nosotros, dice Farnsworth, las mascotas pueden ser alérgicas a algo, y puede ser difícil descubrir el agente culpable con la prueba general.

No soy yo, eres tú

¿Y si tu mascota es alérgica a ti?

“Que las reacciones de las mascotas se deban a la caspa humana es algo que siempre provoca un poco de tristeza en los dueños”, comenta Cain; la buena noticia, sin embargo, es que dueño y mascota no tienen que separarse.

“Los pacientes que reaccionan a la caspa humana suelen reaccionar ante otros alérgenos también”, advierte Cain.

Esto significa que el veterinario puede tratar la alergia de la mascota, ya sea con vacunas contra la alergia o gotas orales que contienen pequeñas cantidades de los alérgenos en cuestión. Esto reentrena el sistema de la mascota para pasar por alto el alérgeno.

Por supuesto, si tienes un gato y un perro, el primero siempre podría estar fingiendo una alergia con la esperanza de que te deshagas del segundo.